La Máquina Suprematista

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LA MAQUINA SUPREMATISTA

 

En este proyecto utilizo imágenes propias, realizadas con una cámara digital y manipuladas posteriormente, de diferentes componentes de un ordenador personal PC (personal computer) efectuando un paralelismo con los componentes de la máquina suprematista propuesta por Malevich. La máquina como creadora y generadora de la realidad con una arquitectura donde destaca el microprocesador como metáfora del pensamiento racional humano y de la irracionalidad que emerge al devorar todo tipo de información, procesarla y transformarla en esencia.

El cuadrado negro y sus formas básicas suprematistas han transmutado en componentes fundamentales de la máquina suprematista, creando, con su compleja arquitectura, un entorno multifuncional que corresponde a una nueva “cultura metálica, del movimiento incesante, de la geometría y de la severidad”[1].

La utopía tecnológica vivida por algunos de los artistas en el inicio del siglo XX e influenciada por los cambios producidos en el ámbito científico, principalmente en el campo de la física, se reflejó en la búsqueda y la elaboración de nuevas formas. “En mis investigaciones descubrí que el suprematismo contiene la idea de una nueva máquina, es decir del nuevo motor del organismo que funciona sin vapor, ni gasolina ni ruedas [...] estará integrada y carecerá de todo tipo de juntura”[2].

En su disertación visionaria Malévich propone una nueva máquina, diseñada con un nuevo concepto arquitectónico, donde “cada cuerpo suprematista construido estará incluido en la organización natural y formará un nuevo satélite”[3]. Las telecomunicaciones entre ellos se realizarán a través de señales eléctricas y electromagnéticas originadas por cargas eléctricas aceleradas a distintas frecuencias; creándose un espacio isotrópico  “cuya existencia sólo es posible a partir de formas no objetivas en movimiento”[4] y en el que nada tiene peso, tamaño, color ni masa y todo viaja a velocidades cercanas a la velocidad de la luz. Un espacio que supone una libre navegación de información, a la que se puede acceder gracias a los sistemas y equipos electrónicos e informáticos diseñados con una arquitectura que tiene el silicio como principal elemento constructivo y posibilita su funcionamiento de forma conjunta y coordinada. En su interior, el microprocesador es la pieza fundamental del sistema, ya que desde él se desarrollan todos los procesos y se ejecutan todas las órdenes. El microprocesador, (“cada satélite ha sido equipado por la razón y está listo para vivir su vida personal”[5]), es la inteligencia (artificial) de la máquina que ha posibilitado una revolución en las ciencias de la información extendiéndose a todos los niveles y campos del conocimiento, transformándolos totalmente y abriendo nuevas posibilidades y formas de expresión en el horizonte artístico.

El microprocesador, al igual que el Cuadrado negro “sólo puede concebirse como una especie de nuevo comienzo absoluto que viene después de haber barrido o blanqueado todas las imágenes, tal como han pretendido los iconoclastas en diversas épocas y lugares”[6].Se convierte así, paradójicamente en “el icono de mi tiempo”[7].

 

 


 

[1] Chipp, Herschel B. Teorías del arte contemporáneo. Ediciones Akal 1995. Madrid. Pág. 364

 

[2] Malévich, Kazimir. Escritos. Ediciones Síntesis. 2007. Madrid .Pág. 288

 

[3]Op.cit. Pág. 288

 

[4]Op.cit.Pág. 137

 

[5] Malévich, Kazimir.Escritos. Ediciones Síntesis. 2007. Madrid. Pág. 289.

 

6 VV.AA..El Arte abstracto. Los dominios de lo invisible. Solana, Guillermo Fundación Cultural Mapfre Vida. Madrid. 2005.

 

[7]  En una carta escrita por Malévich a Alexandre Benois en 1916,  Kazimir  Malévich.  Catálogo exposición Fundació Caixa Catalunya. Marzo 2006. Pág. 172.