Pyrene 

Pyrene I.
Pyrene I.

100 x 100 cm.

press to zoom
Pyrene II.
Pyrene II.

100 x 100 cm.

press to zoom
Pyrene XXXVIII
Pyrene XXXVIII

press to zoom
Pyrene I.
Pyrene I.

100 x 100 cm.

press to zoom
1/34

PYRENE

 

La atracción ejercida por estas misteriosas montañas cautivó a numerosos científicos, aventureros y exploradores que se adentrarán en la cordillera con la intención de investigar la geología, los fenómenos glaciares, la botánica, la orografía  y la altitud de sus cimas, muchas de las cuales superaban los tres mil metros. Asimismo, buscaban esa experiencia romántica de lo sublime “la intensidad de las sensaciones visuales experimentadas ante paisajes tan fuertes, muy característicos y bastante excepcionales que se pueden encontrar en el Alto Aragón fue una de las razones de peso que contribuyeron a marcar el ánimo de  la  mayoría de los viajeros” [1],  arriesgándose, en la conquista de las cimas, para superar los límites de la resistencia al cansancio, a los peligrosos obstáculos verticales y helados, al hambre y la sed, al frió y la altitud, comprobando “la inmensa y angustiosa alegría de sentirse solos en el infinito silencio de la montaña, experimentando el terror de tener cientos de metros de vacío bajo sus pies inestables y aprendiendo a leer el lenguaje de la naturaleza cuando está a punto de desencadenar sus fuerzas” [2]. Movidos por la ciencia y el arte de su tiempo estos viajeros caminaron a través de las montañas,  ordenando el territorio mediante su obra cartográfica y documentando sus paisajes a través de relatos, dibujos, grabados y fotografías en un intento de registrar sus vivencias; “la percepción del paisaje, no sólo intelectual, artística o contemplativa, sino en la acción”[3]  lleva a estos pioneros a la conquista de las más altas cumbres de la cordillera.

Esta propuesta tiene la intención de explorar el paisaje pirenaico evocando acontecimientos ocurridos en las cordillera durante el descubrimiento y la conquista de las grandes montañas del Pirineo Central, dotando al paisaje de un marco de referencia cultural e histórico intrínseco a él. Con un tratamiento estético muy cercano al concepto de lo sublime, muy propio del paisaje romántico del siglo XIX, vincula el paisaje pirenaico con hazañas que ocurrieron durante la exploración de esas montañas desde el final del siglo XVIII y durante el XIX, tratando el paisaje como un constructo cultural cargado de hechos que en él sucedieron.

 

 

 

[1]Bourneton, Alain. El Pirineo aragonés antes de Briet. Edita Prames. Zaragoza. 2004. Pg 21

 

[2] Mantovani, Roberto, Lazzarin Paolo. Héroes del alpinismo. Editorial Planeta. Barcelona. 2008.pg  3

 

[3] Martínez de Pisón , Eduardo. El sentimiento de la montaña. Doscientos años de soledad. Eduardo

  Martínez de Pisón y Sebastián Álvaro. Ediciones Desnivel. Madrid  2002. Pg 54